abc.jpgEl FC Barcelona ha perdido la del final del Mundial de Clubes, anteriormente conocido como Copa Intercontinental (o eso parece al menos). Desde luego, es un fracaso en toda regla, como ha dicho su entrenador Rijkaard. Los azulgranas jugaron de manera muy plana, como si supieran que tarde o temprano iban a marcar y a llevarse el encuentro. No fue así, mientras que el Internacional (un equipo muy normalito) aprovechó a la perfección su única ocasión de gol clara, llevando muy bien un contraataque.

Segunda ocasión de ganar este trofeo, y segunda decepción. El partido fue muy aburrido, y jugado de manera muy lenta y pasota, si bien es verdad que los brasileños sabían que tenían que tapar bien a Iniesta y Ronaldinho, y a buena fé que lo hicieron, ya que los azulgrana apenas tuvieron alguna ocasión en todo el encuentro.

Lo que ha dejado claro este encuentro es que el Barcelona es vulnerable a partido único: ganó con apuros la final de la Champions, perdió en Mónaco la Supercopa europea ante el Sevilla de manera estrepitosa, y ayer más de lo mismo. Parece como si se olvidaran del juego alegre y rápido de la Liga y se dedicaran a contemporizar en demasía.

La pregunta es si esta nueva derrota afectará a los blaugrana en la Liga. Sólo queda un encuentro antes de las vacaciones, pero es el hueso del Atletico de Madrid, verdadera bestia negra de los de Rijkaard estos dos últimos años. Si ganaran al Betis en el partido aplazado de esta jornada volverían a recuperar un liderato que ansían de muy cerca el Sevilla y el Real Madrid, que sigue ahí pese a jugar de pena. Esperemos al partido del jueves, que puede ser más importante de lo que la gente puede pensar.

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