Algo que no deja de ser curioso es el trato que se le da al tema del parloteo en materia de fichajes que diariamente invade nuestro café de la mañana. Madrugar, o despertar para algunos, se convierte en una amplia sonrisa tras leer las múltiples contradicciones que se dan en la prensa deportiva un dia si y otro también.
Dependiendo el periódico o la ciudad la noticia cambia como se la lleva el viento, el cielo se aparta de nubarrones según el color de la camiseta y los árbitros o jugadores son más malos o buenos dependiendo de su escudo. En los fichajes pasa lo mismo, es indiferente que la caja sea un paseo de arañas, el bombo que se le da a los imposibles es tremendo y la saturación de mercado a la que se nos somete es de un ridículo que espanta…si bien es cierto que la información hay que darla por muy difícil de contrastar que sea.
El trabajo en el rumor es incesante, muy difícil saber si tu informador habla demasiado o conoce mucha gente, difícil saber si es de un equipo o de otro y de si quiere minar la calma del contrario.
Al final lo que nos gusta es ver que como colecciones de cromos todos los dias se “ficha” un jugador.
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