Es difícil sacar conclusiones positivas del encuentro que enfrentó a Olympique de Lyon con el Real Madrid. El equipo de Capello se mostró torpe, inoperante, tremendamente blando, sobre todo en una primera parte donde los franceses maltrataron a los blancos de forma similar a como lo habían hecho un año antes.
El marcador de esta ocasión no fue tan cruel como entonces, pero no por méritos madridistas, sino por demérito local, que se encontró con un Casillas, que a pesar de momentos de grandes nervios, acabo salvando tres o más ocasiones claras. Asombra que el jugador más importante de los últimos años sea el que menos confianza parece tener de Capello, mientras que sus hombres fuertes (Emerson y Cannavaro) jugaran ayer un partido deplorable.
Poniendo las cosas en su justa medida, lo de ayer fue un tropezón salvable, puesto que en su grupo, el Madrid debe clasificarse sí o sí, bien de primero, bien de segundo. Sin embargo, tras la euforia desmedida del partido contra el Levante, y las goleadas de Valencia y Barça, este varapalo se hace difícil de tragar.
No existen recetas mágicas para “resucitar” equipos. En mi opinión, que puede ser acertada o no, el Madrid necesita replantearse sus metas, y la forma de llegar a ellas. Al igual que la Selección Española, por cierto. Me explico: ambos equipos están envueltos en una vitola de favoritismo a la cual no están en condiciones de alcanzar. Por lo menos, por el momento. Como equipo en formación, necesita la humildad del primerizo. De saber cuáles son sus límites actuales y para qué está preparado, y para qué no lo está.
Así pues, el Madrid de Capello y Calderón es un bebé que acaba de nacer, que tiene que dar sus primeros pasos, y a veces se caerá, e incluso se hará daño. Pero que deberá volver a levantarse, crecer y madurar, para poder hacerse mayor, y estar con los mayores. Eso sí, en estos casos el tiempo juega en contra: el Lyon lleva varios años puliéndose como equipo, y eso se notó ayer, y durante un período determinado (no sabemos si corto o si largo), se seguirá notando. Sólo es de esperar que ese tiempo de caídas y de golpes realmente se aproveche para algo. Ese es el reto.

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