Ni David ni Goliath
El Sevilla es el flamante campeón de la Supercopa de Europa. Y lo es merecidamente, ya que no sólo fue capaz de marcarle tres goles al Barcelona, sino que además, lo que parece cosa casi imposible, consiguió que los blaugrana no metieran ninguno. Es cierto que estos tuvieron alguna ocasión clara (no sería razonable pedir que no se acercaran al área nunca, con semejante despliegue de talento), pero eso no desmerece lo más mínimo la perfección con la que el Sevilla cumplió con su papel.
La receta para vencer al Barça es la que todos sabemos: presión asfixiante en casi todo el campo, concentración defensiva suprema, y efectividad total en las contras. Lo que ocurre es que no es nada fácil conseguir todo eso, y menos con la brillantez de los de Nervión. De ahí que sea tan difícil vencer al Barça.
Ahora bien, es muy posible que nos desayunemos con titulares como “el pequeño vence al grande” o “David pudo con Goliath“. Pero no se dejen engañar. Primero, el Sevilla no es David: no podemos pensar eso de un equipo que cuenta con futbolistas de la clase de Jesús Navas, de Maresca, de Dani Alves, de Adriano, de Kanouté…
Y segundo, el Barça no es Goliath. Es un equipo con unos jugadores verdaderamente talentosos, como Ronaldinho, Eto’o, Messi, Deco, Xavi o Puyol. Pero no son gigantes. No son más que hombres, y como tales, pueden cometer errores. Pueden tener debilidades. Pueden desfallecer y flaquear. Pueden fallar lo infallable. En definitiva, pueden ser vencidos por hombres como ellos.
Por eso el fútbol es tan grande. Porque pueden pasar cosas como que el aspirante gane al campeón. Pero más allá de eso, el triunfo del Sevilla es el triunfo del fútbol español, porque es impensable que en otras Ligas el 5º le meta tres en una final al campeón (pensemos en el Tottenham goleando al Chelsea, a la Roma goleando a la Juve o al Leverkusen goleando al Bayern).
Esto debería servirnos para valorar mucho más si cabe nuestra Liga, mucho más la victoria del Sevilla, y también mucho más las victorias del Barça, porque partidos como este demuestran lo difícil que es ganar títulos, lo difícil que es jugar bien al fútbol cuando el contrario te lo intenta impedir, y lo difícil que es acumular victorias en un juego que, cuando menos te lo esperas, te da estas sorpresas. ¿O no lo son tanto?
Posts relacionados:
Si te ha gustado este post, puedes considerar dejar un comentario o subscribirte a nuestro feed para recibir nuestras noticias todos los días.




Comentarios
No hay comentarios todavía.
Deja un comentario