libertaddigital.bmpEl Madrid ya tiene un título: el Trofeo Bernabéu. Cierto es que no es un título oficial, pero viendo lo caros que se han puesto éstos, nunca viene mal una inyección de optimismo.

Dispuestos a regalarle una pizca de ilusión a sus aficionados, el Madrid salió con ganas de avasallar al Anderlecht belga, que no lograba pasar de un centro del campo superpoblado con tanques como Emerson y Diarra I el deseado, que debutaba con la zamarra blanca. Estas dos fuerzas de la naturaleza se bastaban y sobraban para asustar al tímido equipo belga, que veía llegar oleadas de ataque por sus bandas.

Si bien se presuponía la solidez del centro del campo local, también era de esperar que faltase fluidez en el juego, con la excepción de los detalles de calidad de Cassano, autor de los mejores momentos de los hombres de Capello. La sociedad Cassano – Van Nistelrooy aprovechó la debilidad belga por el centro para anotar el primer gol (en jugada) del holandés. Poco después, un centro de Salgado le volvía a servir para anotar el segundo, y abrirle la puerta un poco más a Ronaldo, tema principal del otro “partido” entre Mijatovic y Galliani que se jugaba en el palco del Bernabéu.

Los cambios de la segunda parte parecieron adormecer al Madrid a la vez que despertar a los belgas, que empezaron a hacerse con el balón. Sin Cassano ni Raúl en el campo, el Madrid ya no enganchaba con sus hombres de ataque, y, tras unas buenas intervenciones de Diego López, Siani enganchaba un gran disparo que se colaba por la escuadra, y empezaba a provocar nervios en un sector madridista que respondió con tímidos silbidos.

Aún así, la sangre no llegó al río, y el Madrid pudo celebrar su primer título de este año, que podría ser el último para Ronaldo. Van Nistelrooy no se lo pondrá fácil al brasileño.

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