Eriksson y Galatea



El cíclope siciliano Polifemo, hijo de Posidón y la ninfa Toosa, es protagonista de numerosas aventuras y desventuras en la Mitología griega. La que más nos interesa tiene que ver con su ilusión, porque al fin y al cabo un Mundial no es sino la explosión exagerada de millones de ilusiones nacionales y personales. Volviendo a Polifemo, el cíclope de un solo ojo (hasta que Ulises le privó también del que le quedaba), deseaba por encima de todas las cosas el amor de Galatea, hija de Nereo y Doris. Ante el amor que aquélla le profesaba al pastor Acis. Así que aplastó con una piedra a Acis para conseguir el amor de su deseada Galatea.

Sven Goran Eriksson es el seleccionador inglés. Los “pross” han empatado 2- 2 con Suecia, y pasan a octavos de final como primeros del grupo B, evitando el tan temido cruce con los anfitriones. Ecuador será su rival entonces. Pero su juego no ha convencido a nadie, y eso que muchos creen ver en ellos a uno de los grandes favoritos para ganar el Mundial.

Eriksson maneja una de las mejores generaciones de futbolistas ingleses de la historia, pero aún no sabe cómo jugar para optimizar sus recursos. El centro del campo le trae de cabeza. No sabe cómo plantear esa línea sin derrochar enormes cualidades en el camino. Y ése problema lo arrastra desde la fase de clasificación. Ha probado todo: un 4-4-2 con Gerrard y Lampard en el centro, un 4-5-1 con Beckham más centrado, un 4-3-3, … La solución que más le convenció fue colocar a Ledley King por delante de la defensa, liberando a Lampard y desplazando a Gerrard a un costado, pero esto significaba sacrificar a Joe Cole (que está siendo, por otra parte, de lo mejor de los ingleses) y además King se ha roto un pie y no ha podido venir a Alemania.

El verdadero problema de Eriksson es de fondo: él desearía jugar al contragolpe, se siente cómodo construyendo equipos así y encima observa el perfil de Owen y Rooney y se convence más de ello. Es su “Galatea” particular. Pero sabe que no puede prescindir de la llegada demoledora, la zancada y el dinamismo de Gerrard y Lampard.
Tal vez sea tarde, pero Eriksson debe tomar una decisión: o lanza un canto rodado a todas las ideas que le rondan la cabeza y plantea los partidos tal y como desearía, o bien idea por fin un planteamiento mejor, en el que quepan todos los talentos que aúna su vestuario: la explosividad de Rooney, el golpeo de Beckham, la zancada de Gerrard, la movilidad de Cole, los centímetros de Crouch o la definición de Owen.

Campbell está muy mal, Rooney no es Rooney porque lleva un mes sin entrenar y Owen anda lejos de su nivel. Pero estos problemas no son nada si el técnico de los “pross” no toma una decisión. Polifemo lo hizo, y hay relatos que aseguran que Galatea se unió a él, y tuvieron tres hijos…

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