El Barça se corona en París como Rey de Europa



sport.bmpPosiblemente, lo más grande que le puede pasar a un jugador es marcar el gol de la victoria de su equipo en una final. Si encima eres defensa, y es tu primer gol con el equipo, la sensación no debe ser fácil de imaginar. Todo esto le pasó a Juliano Haus Belleti, el lateral derecho brasileño del Barça, cuando en el minuto 81 de partido aprovechaba un servicio de Larsson para golpear el balón con toda la rabia y tensión acumulada en un partido de intenso sufrimiento, y darle al Barça su segunda Copa de Europa.

Para ello, tuvieron que brillar con luz propia varios hombres: Valdés, con intervenciones memorables; Eto’o, con una incansable lucha que acabó teniendo su premio; Iniesta, con su clarividencia inigualable cuando posee el balón… Pero en el fondo, la victoria del Barça es la victoria de la fe, de la ilusión, del convencimiento.

El Arsenal no lo puso fácil, al contrario. Antes de cumplirse cinco minutos, Henry avisó por dos veces, y sólo Valdés, en un alarde de reflejos pudo conjurar el peligro. El Barça se puso las pilas, y empezó a tratar bien el balón, aunque no existía la fluidez de otros días, puesto que Rijkaard apostó de inicio por la fuerza de Van Bommel, en vez de por el talento de Iniesta. Sin embargo, Ronaldinho y Deco empezaban a dejarse notar, y el Gaúcho, en el 18′ metía un gran balón para Eto’o, que quebraba a Lehmann justo antes de ser trabado por él, y Giuly marcaba. De manera incomprensible, el árbitro noruego Terje Hauge no concedía el gol, aunque sí expulsaba al guardameta alemán, obligando a Wenger al cambio de Pires por el español Almunia.

Poco después, Eboué veía una tarjeta amarilla que debería haber sido roja, por una entrada terrorífica sobre Van Bronckhorst, indicativo del estado de ánimo de los gunners. Pero cuando más y mejor dominaban los blaugrana, el colegiado se inventaba una falta inexistente de Puyol sobre el mismo Eboué. Para colmo de males, Henry la ponía sobre la cabeza de Campbell, que enviaba el balón a la escuadra en el 37′. El Barça intentaba reaccionar, y en el 47′ de la primera parte, entre Almunia y el poste desviaban el tiro de Eto’o, que prácticamente se cantaba como gol.

En la reanudación, Edmilson dejó su puesto a Iniesta, que empezó a mover al equipo como sabe, y tuvo una gran ocasión que de nuevo desbarató Almunia. El Arsenal aprovechaba la velocidad de Henry, que más que correr, flota, y ponía en peligro constante a Valdés, que detenía cada balón que le llegaba, e incluso rechazó una oportunidad tremenda de Ljunberg.
Y cuando parecía que el Arsenal podía matar el partido en una contra, Iniesta metía un balón a la espalda de la defensa, Larsson, que había salido por Van Bommel, rozaba ligeramente, y Eto’o, desde la banda izquierda, batía por el palo corto al portero del Arsenal, aliviando el sufrimiento culé. Era el minuto 76′, y el Arsenal parecía arrojar la toalla, muy mermados físicamente, y sin contar ya con el cerebro privilegiado de Cesc Fábregas, sustituido para amarrar el resultado. Todo lo contrario que Rijkaard, que había metido a Belleti por Oleguer, en busca de mayor profundidad.

La cosa no podía salir mejor, puesto que en una combinación Belleti-Larsson llegaba el segundo gol del Barça, y desataba la euforia de una afición que está demasiado acostumbrada a sufrir, y a llevarse decepciones en esta competición. Quizás hoy se haya reescrito la historia, porque este equipo parece estar destinado a hacer grandes cosas en el fútbol. Sin duda, hay que celebrar que el fútbol haya recompensado a un club que siempre ha entendido esto del fútbol como un espectáculo. Que dure.

Posts relacionados:

Tags: ,

Si te ha gustado este post, puedes considerar dejar un comentario o subscribirte a nuestro feed para recibir nuestras noticias todos los días.

Comentarios

No hay comentarios todavía.

Deja un comentario

(requerido)

(requerido)