Barça: Si,si,si, nos vamos a Paris!!!



paris.jpgEste era el grito unánime minutos antes de acabar el partido en las gradas del Camp Nou. Después de 90 minutos de una intensidad brutal, como correspondía a dos equipos tan punteros, el júbilo invadía a jugadores y aficionados barcelonistas, sabedores de que una final de Champions no se juega todos los días, y menos, si una “maldición” parece perseguirte en esta competición, como en el caso del Barça.

Y es que el partido tuvo de todo, polémica incluida, cuando en el minuto 23 de la segunda parte, Shevchenko mandaba a la red un cabezazo que era anulado por el árbitro de la contienda, el alemán Markus Merk. Posiblemente sancionase una posición de fuera de juego de algún milanista, puesto que nada más punible se vio en la jugada.
Pero desde el principio del partido habíamos visto dos pesos pesados, que querían imponer su estilo de juego ante su rival, cosa nada fácil. Empezó avisando el Milan, como en San Siro: no se había cumplido el minuto de juego cuando Kaká lo intentó. El Barça respondió a lo campeón, con una de sus clásicas jugadas al primer toque que acabaron en un paradón espectacular de Dida. Algo después del cuarto de hora, el brasileño volvería a arrebatarle el gol a Eto’o, y después contestaba el Milan, con una contra que desbarataba Márquez, impecable durante todo el encuentro. En el 20′, trallazo de Ronaldinho. En el 22′, disparo al lateral de la red de Shevchenko. En el 28′, tiro desviado desde dentro del área de Bellettii. Luego le tocaba a Seedorf. Después a Deco… Un partido vibrante, en el que en cada ocasión se mascaba el gol. Incluso el veterano Costacurta se ganó una tarjeta por cazar a Eto’o cuando éste se iba a por Dida una vez más.

El Barça crecía arropado por un grandioso Iniesta, que hacía desaparecer a Pirlo, mientras el de Albacete sacaba su repertorio de regates, sombreros, y pases medidos. Como fiel escudero, un Edmilson que se comió a Kaká, desaparecido en combate, al igual que un Shevchenko encimado por Márquez y Puyol, quizás la mejor pareja de centrales de la actualidad.
Al poco de empezar la segunda parte, nuevo susto: Sheva se lanzaba en plancha a rematar un balón que atajaba finalmente Valdés. De nuevo, contestación blaugrana: esta vez Belletti no acertaba con un pase de la muerte de Giuly, velocísimo todo el encuentro. Precisamente Giuly, en una jugada calcada al gol de San Siro, volvía a volear, esta vez con la derecha, un centro de Ronaldinho, aunque esta vez se iba fuera.

Ancelotti movía ficha, y apostaba por el saber hacer de Cafú, que tuvo una gran ocasión a puerta casi vacía. Poco después, más pólvora: Rui Costa por Gattuso. Rijkaard aprovechaba para sacar a Larsson por un batallador Giuly. Y entonces llegó el gol anulado de Shevchenko, del cual Galliani se quejó amargamente tras el partido. Eran los mejores minutos del Milan, y el Camp Nou lo sabía, así que empezó a animar a los suyos.

El Milan dominaba territorialmente, pero no creaba peligro, mientras que cada contra blaugrana rozaba el gol: Larsson y Deco lo volvieron a tener, pero Dida se imponía bajo los palos una y otra vez. En los últimos minutos, el Barça empezó a hacer uno de sus típicos rondos, para castigar moral y físicamente a un Milan contra las cuerdas, aunque en el 91′, Serginho empalmó una volea que de nuevo trajo el susto para la grada.
Y con el pitido final, la explosión de la felicidad. Tras doce años de espera, el Barça vuelve a una finalísima de Champions, que tanto se ha hecho de rogar. En París esperan Cesc, Henry y los demás. Queda otro esfuerzo más para conquistar Europa, para ratificar con títulos lo que todos más o menos saben: el Barça es el mejor de Europa. Hay que demostrarlo.

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