El Barça se acerca a la Liga sin despeinarse



golbarça.jpgLlegaba el Barcelona al Sardinero sabiendo lo que habían hecho sus rivales en la jornada del sábado. El Madrid había cosechado un solitario punto en el Bernabéu ante un rival a priori asequible. Ronaldo marcaba su gol 100 de blanco antes de la primera media hora de juego, y el partido pareció sentenciado ante una Real un tanto timorata. Y, sin embargo, esta vez falló el que no lo suele hacer, Casillas: un balón blandito centrado desde la derecha se convirtió en un despeje de Iker hacia Mark González, que aprovechó para empatar el partido.
Con ese panorama, y sin Ronaldo, fuera por lesión, el Madrid no tuvo capacidad de buscar el segundo gol, y en pleno desconcierto, la enésima niñería de Guti dejó al equipo con 10 jugadores sobre el campo, y con un punto que servía de poco.
El Valencia y el Osasuna cumplieron el expediente, y ganaron sus partidos a domicilio. A los rojillos les sirve para afianzarse en Champions, y esperar otro pinchazo del Madrid, mientras que al equipo ché le coloca segundo en la tabla, empatado a puntos con los blancos.
Viendo al Milan a la vuelta de la esquina, y a los rivales inmediatos a 10 puntos, el Barça se dosificó en la medida de lo posible, empezando por Rijkaard, que dejaba en Barcelona a Ronaldinho y a Messí. Así las cosas, planteó un ataque con Larsson, Eto’o y Giuly, mientras que en defensa probó la pareja Puyol-Rodri, que tampoco sobran centrales en la plantilla.
El experimento salió medianamente bien, ya que el Barça encontró el gol tras una gran combinación en la que intervinieron Deco, Eto’o, y posteriormente Van Bommel, que dio un gran pase interior a Larsson para poner el 0-1 en el marcador. La alegría duró poco, ya que en un error colosal del colegiado, Serrano le arrebató un balón a Belletti empujando al brasileño, y el balón acabó en las mallas tras un movimiento de fútbol sala típico de Antoñito.
Antes de poder recuperarse, el Racing aprovechó una indecisión en la defensa blaugrana para adelantarse gracias a Serrano. Con el 2-1 en contra, el Barça empezó a dominar el balón, y fruto de ese dominio, Giuly puso un gran balón atrás para que Eto’o marcase el empate. De nuevo, una explosión de rabia del camerunés en la celebración trajo el lío en la grada, y el árbitro tuvo que advertir al delegado que se acabasen los gritos racistas de una parte de la afición cántabra.
El partido murió ahí. En la segunda parte, no volvió a moverse el marcador. El Racing intentó alguna aproximación más, pero Puyol, atento al corte, conjuraba todo peligro. Ese exceso de celo le hizo ver casi al final la segunda amarilla, con la consiguiente expulsión. Aún así, Rijkaard no renunciaba a nada, y sacaba al casi inédito Maxi, con lo que el Barça acabó jugando con tres delanteros centro, aunque el resultado no volvería a moverse. Lo más negativo, la lesión de Belletti, a pesar de que había realizado un encuentro realmente penoso hasta el momento.
El punto de Santander acerca un poquito más al Barça al título liguero, aunque estamos viendo un Barça menor que, sin duda, cambiará de cara ante el enfrentamiento con el Milan. En el fondo, nadie lo reconoce, pero lo que importa a estas alturas es la Champions. Y los rivales, por el momento, parecen estar de acuerdo.

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