Barça contra Real Madrid, un derby de trámite
Un Barça-Madrid actual (o Madrid-Barça, para que nadie se enfade) es una reunión de talentos de los más grandes que ha dado el fútbol mundial en los últimos años. Zidane, Ronaldinho, Deco, Casillas, Eto’o, Raúl… un cartel de auténtico lujo, que debería garantizar espectáculo del bueno. Y por mucho que el Madrid esté mal, y el Barça tenga pendiente la vuelta de Champions, es un partido que mueve montañas.
Los primeros veinte minutos respondieron a esas expectativas. El Barça estaba generoso en el esfuerzo, buscando con constancia la portería rival. El Madrid no quería ceder terreno, e intentaba el intercambio de golpes. Poco a poco, los locales imponían su mayor nivel, y empezaron a acumular ocasiones, como un mano a mano de Van Bommel ante Casillas a pase de Ronaldinho, que el meta desbarató, apuntando lo que sería el resto del partido.
En una de estas jugadas, el balón quedó dividido en el área, Roberto Carlos se echó al suelo, Van Bommel buscó el contacto, y voilá, Medina Cantalejo picó y señaló penalty. Roberto Carlos, que se había librado de la tarjeta, la buscó increpando al árbitro e intentando poner nervioso al lanzador, Ronaldinho, que no perdonó. Poco después, el lateral brasileño se autoexpulsó insultando a asistente y árbitro, y dejando a su equipo perdiendo en el marcador, y con uno menos. Intolerable la actitud de un veterano de este calibre en un partido así.
Sin embargo, esto le sirvió al Madrid para arroparse atrás, y verlas venir. El partido pintaba bien para los blaugrana, pero un gran pase de Baptista a Ronaldo destrozó la defensa formada por Puyol y Motta, y con categoría, picó el balón ante la salida de Valdés. En el momento más crítico para los merengues, apareció el otrora “villano” para definir en su única ocasión, y redimirse ante su afición. Para colmo de males, Motta se volvía a romper intentando parar al 9, cosa utópica cuando te ha ganado la espalda.
De aquí al final del partido, monólogo del Barça con apuntes de Casillas, que hasta doce veces logró desbaratar las ocasiones de los locales, que parecen peleados con el gol. Por arriba, por abajo, desde una banda, desde otra… el resultado fue el mismo, aunque se protestaron unas manos de Ronaldo y otras de Gravesen que podían haberle dado la victoria al Barça.
El 1-1 final, deja un regusto agridulce para los dos equipos: para el Barça, porque cumplió el expediente y deja un poco más clara la Liga, pero sigue evidenciando falta de definición; para el Madrid, porque podía haber sufrido una goleada, y salva la honrilla y un punto importante de cara a asegurar su posición, aunque Casillas volviese a ser el héroe de un partido que nos deja muchas sensaciones, excepto la de “partido del siglo”. Y es que rara vez un partido de trámite se convierte en un gran espectáculo. Esperaremos a la temporada que viene.
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