El descanso le dio vida al Chelsea, que salió más metido en el partido, sabedor de que el tiempo iba a correr en su contra, y que toda una parte con un hombre menos frente al Barça es demasiado tiempo. Además, la entrada de Drogba por un inoperante Crespo le dio nuevos bríos al conjunto inglés, que comenzaba a acercarse con peligro a la meta de Valdés, inédito hasta el momento.
Robben, posiblemente la mejor arma ofensiva del Chelsea en todo el encuentro, le sacó una falta a Oleguer. Lampard la botó, Terry se enredó con Motta, y Valdés salió mal. Consecuencia: primer gol del Chelsea, después de que el balón rebotase contra el italo-brasileño, que hasta el momento había cuajado un partido impecable. De nuevo, la fortuna se aliaba con Mourinho, que debe de tener algún hada madrina haciendo horas extras (y posiblemente contratada por Abramovich).
Rijkaard dio entrada a Larsson por Motta, que dio el susto al recibir una patada en un contragolpe, aunque felizmente se recuperó antes de dejar su puesto al sueco. El cambio pareció descentrar ligeramente al Chelsea, que tenía más problemas en controlar a un 9 más clásico que al camerunés Eto’o. Lampard avisaba de nuevo a balón parado, y el Barça tenía que arriesgar. La fortuna quiso tomarse la revancha, y en una falta sacada por Ronaldinho, Terry peinó e introdujo el balón por la escuadra izquierda de Cech.
Apenas había dado tiempo a celebrar el empate cuando Messi (de nuevo) se sacó de la chistera un disparo espectacular que se fue a la cruceta. Eran los mejores minutos del Barça, con ocasiones continuas: Larsson, Sylvinho (que había entrado sustituyendo a Van Bronckhorst), Messi, Eto’o y Ronaldinho tuvieron ocasión de darle la vuelta al marcador, pero el 1-1 parecía inamovible. De nuevo avisó Drogba, y Valdés, sensacional, consiguió vencer al costamarfileño en el mano a mano.
Entonces apareció Ronaldinho. Una de sus arrancadas típicas, plena de potencia y verticalidad acabó con el balón en el pico izquierdo del área, donde apareció ¡Márquez!, que para culminar su fantástico partido, se sacó un centro maravilloso con la zurda que acabó en un cabezazo certero de Eto’o en el segundo palo. A diez minutos del final, el fútbol premiaba al Barça. Y el premio podía haber sido mayor de acertar el conjunto blaugrana con alguna de las acciones siguientes, o si el noruego Terje Hauge hubiese pitado penalty en el placaje de Terry a Messi, la auténtica figura del partido. La vuelta en el Camp Nou promete ser de infarto. Que nadie se la pierda.

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