Como ya sucediera en el partido del Camp Nou, otro “regalo” de Valdés a Villa condenó al Barça a sufrir su segunda derrota consecutiva en Liga. A la vez, le abre las puertas a soñar a los dos inmediatos perseguidores, Valencia y Madrid, a 6 y 7 puntos respectivamente.

El planteamiento inicial de Rijkaard fue novedoso, al incluir a Ezquerro por banda izquierda, y volver a confiarle la derecha de la defensa a Oleguer. Por su parte, Quique Sánchez Flores sabía lo que quería de su equipo: esa especie de receta mágica que encontraron Zaragoza y Atlético de Madrid, consistente en una férrea defensa, y un contragolpe veloz.

El Barça entró muy concentrado al campo, con agresividad y tocando bien el balón. Además, Eto’o estaba con ganas, y probaba fortuna en lanzamientos lejanos. El Valencia, por medio de Aimar, creaba ocasiones al contragolpe, y Regueiro avisó con un tiro que se fue a la izquierda de la portería de Valdés. Justo después, una jugada de talento puro, sólo al alcance de jugadores especiales, le permitió a Aimar encarar a Valdés, que despejó con grandes dosis de reflejos.

En los minutos finales del primer tiempo, el Barça empezó a volcarse sobre la meta de Cañizares, que detuvo un gran cabezazo de Márquez a la salida de un córner. El mexicano no pudo celebrar su partido número 100 defendiendo la camiseta blaugrana. En el colmo del infortunio, Giuly tenía que retirarse lesionado, dejando su puesto a Larsson.

Fue entonces cuando llegó la jugada que decidiría el partido: Valdés quiso ceder con el pie en vez de rifar la pelota, y se la entregó a Villa, que agradeció el regalo picando el balón por encima de un incrédulo Valdés. El gol número 15 del de Tuilla fue un mazazo tremendo para el Barcelona, que se fue al descanso rumiando su mala suerte.villagol.jpg

En la segunda parte, el Barça fue amo y señor del balón, pero eso no se tradujo en demasiadas oportunidades, ya que una y otra vez se empeñaba en entrar por el centro a base de paredes y toques cortos. Eto’o, desesperado por el pobre juego del Barça, bajó hasta el centro del campo e intentó mover al equipo.

Belletti, que había entrado en sustitución de Oleguer, llevó más peligro en dos jugadas que el Barça (y el Valencia) en toda la segunda parte. La primera fue un centro espectacular al pie de Larsson, cuyo remate despejó Cañizares cual portero de balonmano, abajo y con el pie. La segunda, una buena combinación en la que el Barça llevó el balón de lado a lado, encontrando a Belletti que pisó área, y centró buscando a Larsson, pero Cañizares atrapó con seguridad.

Ahí se acabó el partido. Las faltas de ambos equipos, y los cambios de Flores buscando arañar unos segundos al crono impidieron ver más fútbol, y le dieron al Valencia tres puntos vitales en sus aspiraciones ligueras. De nuevo, la apuesta de defensa y contragolpe se le atragantó a los blaugrana, que atraviesan una mala racha de resultados. Quizás cuando recupere a sus estrellas (Ronaldinho, Messi, Deco…) vuelva a parecerse al equipo que asombraba a Europa por su fútbol, pero ahora está viviendo de las rentas conseguidas durante la primera vuelta.

En cuanto al Valencia, su oficio le dio los tres puntos, pero también una dosis de suerte que no aparece en todos los partidos, y Flores debe saber que tiene que ofrecer mucho más para ser una alternativa realmente a tener en cuenta, ya que el Barça no perderá demasiados puntos en lo que queda de Liga, y sus perseguidores han de mostrarse realmente fuertes. Por ahora, la Liga tiene un líder sólido, pero terrenal. El espectáculo acaba de comenzar.

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