Siempre la figura del nueve ha sido un punto y aparte en el futbol, un defensa puede dosificarse, un medio puede retrasar su posición…pero un delantero siempre es el estandarte de un equipo. El delantero es la guinda de la batalla futbolistica, debe de estar a la altura de lo que le propone un club, un sistema de juego termina en el delantero…sus goles dan beneficio al sistema.

Gica Craioveanu es un jugador de los que no quedan, venido  en el año 1995 a la liga española demostró desde un principio su razón de vivir. La manera de sentir el futbol por parte del rumano han hecho de el un estandarte en cada equipo por donde el ha pasado. Primero fué la Real Sociedad donde pasó tres años hasta recalar en el Villareal. En el club Castellonense adquirió el rango de jugador de culto y en el Getafe descubrió la gloria, la razón de sentir el fubol como algo particular.

Ahora a sus 37 años Gica vuelve a saborear el nuevo contrato, un contrato que le da carta blanca para en un nuevo año disfrutar más de Gica. 

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