En la noche del martes el Liverpool se llevó un encuentro vibrante, donde el pequeño se comió al grande. El español Luis Garcia marcó el tanto de una victoria que sentó como la adquisición de un gran trofeo. Los de Anfield Road vuelven a estar donde les corresponde merced a la derrota impotente del Chelsea. Fue un encuentro donde se demostró que el mejor equipo eran los de Benitez que dieron muestras de una excelente colocación, muy por encima de los juegos tácticos del técnico de los "Blues". Su posición de aguante, colocados como piezas de ajedrez sobre un tablero cargado de tensión, fué suficiente para llevarse la clasificación como premio de un trabajo bien hecho.
La otra cara de la moneda fue la cruel derrota del PSV. En un partido antológico los holandeses rozaron la heroica gracias a tres magnificos tantos, uno de ellos en los minutos finales de partido. Después de recibir un baño de futbol, el AC Milan se clasifico gracias a un gol de Ambrosini en el minuto 90 del encuentro. La racaneria milanista no es buena imagen para el futbol, donde un gran PSV se vio injustamente perjudicado por eso que se llama la "suerte del campeón". Los de Milan no merecen ni siquiera disputar la final, el equipo contrario demostró en juego y formas lo que es un digno finalista. Esperemos que el Liverpool sepa hacer justicia. Más, aquí.
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