El Real Oviedo sigue con paso firme su andadura hacia la fase de ascenso a segunda división, esta vez fue el filial del Gijón el que sucumbió ante los chicos de Pichi Lucas. Dos golazos de Manu Busto, el último en tiempo añadido, bastaron para desatar la euforia en las gradas de un Tartiere que llevo en volandas a los azules, con un aforo superior al de muchos campos de primera con más de 17.000 espectadores contemplando el choque. Tras el pitido final cabe destacar, (mejor olvidar), una pequeña tangana entre los jugadores de los dos equipos provocada por los visitantes, hecho reconocido, que fue seguida por una invasión de campo a cargo de los típicos descerebrados que suele haber por todos los campos desgraciadamente.
Lamentables incidentes sin duda, pero no fue lo más lamentable de la tarde del domingo, ya que en la rueda de prensa el entrenador del equipo visitante, el señor Vidales se apresuró a declarar lo orgulloso que estaba de la actuación de sus jugadores en su visita a la capital del principado aun yéndose con una derrota más y en posiciones de descenso. Claro que te puedes ir bien orgulloso si tus jugadores se esfuerzan y saben competir mirando mas allá del resultado, pero cuando estos se comportan como un puñado de niñatos malcriados, destrozando el vestuario y parte de las instalaciones del estadio Carlos Tartiere, te tendrías que sentir avergonzado, a no ser que ese sea el espíritu deportivo y el “fútbol de escuela” que se enseña en la cantera de mareo.
Desde hace tiempo venimos anunciando, que en Asturias y desde casi todos los estamentos regionales se esta sembrando un odio entre aficiones que no debería de tener lugar, la cosa cada vez pinta peor y cualquier día, ojala que no, vamos a tener un disgusto.
Son muchos a los que podríamos señalar con el dedo como instigadores de este tema, pero lo que más me repugna de este asunto, es que viene en su mayoría provocado por el debate político de socialistas y populares del principado, ya sean desplantes a todo lo que sea Oviedo y no sea Sporting por parte del señor Areces, presidente de la administración de la autonomía, o bien sea el señor de Lorenzo, alcalde de la ciudad de Oviedo tomando por tontos un día si y otro también al colectivo ovetense, o ya sea la alcaldesa de la villa de Gijón Doña Paz Felgueroso, lanzando continuamente puyas a la capital desde kilómetros de distancia.
Y esto es el futuro que nos espera mientras que los que deberían tratar de dar ejemplo, pasan su tiempo tirándose los trastos a la cabeza cada vez que se les presenta la ocasión, instigando el forofismo por sus respectivos feudos, tratando de montar una cortina de humo que les permita hacer y deshacer a su antojo.
Como consecuencia de todo esto, también he podido leer en algún medio poco recomendable, quejas del comportamiento de cierto sector del público en su recibimiento al Gijón B. Como ya he dicho previamente, siempre hay indeseables pululando por los campos de fútbol, y me consta (por que el pensamiento es compartido y se nota en la ciudad) el disgusto y el malestar del grueso de la afición oviedista por los hechos del domingo, y espero que se tomen las pertinentes medidas de seguridad para evitar mas problemas de este tipo, (invasiones, lanzamientos de objetos, etc…), de momento ya se le ha impuesto una multa al Real Oviedo. Toda esa gente que tanto se queja, podría mirar de puertas de su casa para dentro y predicar con el ejemplo, ya que en campos como en el Molinón siguen pasando de las leyes en la materia , y con facilidad se pueden ver en sus gradas simbología anticonstitucional los días de partido.
Nuevamente, quizás nos vuelvan a acusar de mentirosos con falsos argumentos, tan solo para fortalecer su devaluado ego, pero mientras hay vida hay esperanza, y tal vez un día de la vuelta la tortilla, y entonces todos reiremos. Hasta ese momento me permito el lujo de darle un pequeño consejito a algunos ya que no saben que es de sabios predicar con el ejemplo: más sportinguismo sin oviedismo de por medio y viceversa.









